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Por Gabriel Valdés S. El Mercurio
Hace poco se celebró un encuentro en Potsdam, donde la conclusión fue que, sin dejar de lado la energía nuclear, la
fuente de energia más prometedora es la solar.
Con la concurrencia de representantes de 100 países y de las principales
empresas del rubro, concluyó, en Roma, el XX Congreso Mundial de Energía.
Lo central de la reunión fue la contribución de las fuentes energéticas
renovables para la seguridad energética y protección del medio ambiente, la
disminución de la dependencia de petróleo importado y de la reducción de las
emisiones de gases que causan el efecto invernadero y que a su vez es el
problema de las centrales a carbón o petróleo. Todos estos temas son atingentes
a la realidad chilena.
Hace poco se celebró un encuentro en Potsdam, donde la conclusión fue que, sin
dejar de lado la energía nuclear, la fuente de energía más prometedora es la
solar, una solución adecuada y también aplicable a las regiones centro y norte
de nuestro país. España ha realizado ya centrales termodinámicas de gran
envergadura y en Italia nuevos edificios se alimentan de energía solar.
Alemania prepara con Argelia un proyecto para aprovechar la radiación solar en
el Sahara que podría suministrar el 25% de la energía que utiliza Europa.
Para promover el empleo de energías renovables, la Unión Europea ha propuesto
las siguientes medidas específicas:
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Incluir exigencias relativas a la utilización de la energía solar para la
calefacción y el acondicionamiento de aire en el procedimiento de aprobación de
los edificios, según las disposiciones en materia de urbanismo y de ordenación
del territorio.
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Promover la utilización de ventanas altamente aislantes, fachadas solares,
sistemas de ventilación natural y persianas en los edificios.
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Fomentar, para la calefacción, el acondicionamiento de aire y la producción de
agua caliente, sistemas solares activos como los captadores solares, la
calefacción geotérmica o las bombas de calor.
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Fomentar la energía solar pasiva para la calefacción y el acondicionamiento de
aire.
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Incentivar la integración de los sistemas fotovoltaicos en los edificios
(tejados y fachadas) y en los lugares públicos.
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Tarifar la venta de electricidad fotovoltaica a los distribuidores de
electricidad por parte de clientes privados, de forma que permita la
utilización de un sistema de recuento directo reversible.
En la discusión quedaron como condiciones para
una política adecuada las siguientes:
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Flexibilidad de amortización de las inversiones en fuentes de energía
renovables.
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Tratamiento fiscal favorable de su financiamiento.
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Subvenciones de puesta en marcha para nuevas centrales de producción, para las
pymes y para la creación de nuevos empleos.
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Incentivos para la compra de equipos y servicios vinculados con las energías
renovables.
Las inquietudes expresadas por el secretario
general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, luego de su reciente viaje a la
Antártica son coincidentes con las previsiones que ya en el congreso celebrado
en Roma el año pasado manifestó el glaciólogo chileno Dr. Gino Cassasa, del
Centro de Estudios Científicos de Valdivia y miembro del panel sobre cambio
climático que recibió el Premio Nobel, en el sentido de que en la Antártica las
temperaturas aumentan 10 veces más rápidamente que en el promedio mundial, y
que la mitad de los glaciares se destruyen dos veces más rápidamente que en la
década pasada. Esta situación crea una nueva dimensión de las relaciones entre
Chile y la Antártica.
Por último, en las próximas reuniones se
destaca la gravísima situación del CO2, teniendo como objetivo reducirlo a no
más de dos toneladas per cápita por año. Chile debería tener en cuenta este
tema, pues se ha mencionado que el país emite aproximadamente cuatro millones
de toneladas de CO2 por tonelada de cobre producido en el año; si esta
producción es de cerca de cinco millones de toneladas al año, sólo por este
concepto podríamos estar próximos a lo que se quiere implementar en el futuro
como emisión de CO2 per cápita.
<<atrás
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